Me encontraba listo para retirarme de mi escritorio, me disponía a tomar el bus de las 3:30 de la tarde a San José pero antes de hacerlo me puse a actualizar unos reportes y cuando me di cuenta faltaban 5 minutos, entre guardar las cosas que tenia en el escritorio y cerrar el archivero se me fueron 3 minutos. Me levante y me fui.Baje las escaleras como un rayo, llegue a la planta principal y el guarda me revisa el bulto y la Laptop, me pregunta mi nombre, se lo doy, me lo vuelve a preguntar, aún teniendo un gafete con mi nombre en letras mayúsculas al frente. No me puedo molestar pues cumple con su deber, pero en un minuto se va el autobús de la empresa, veo gente montarse, el guarda me busca en sus hojas y me dice “usted es Ching Rolando?”, y le digo “No! Chang Raúl!”, no me encuentra, yo me estreso.
Decide anotarme aparte, me pide el número que tengo en la identificación de la computadora cuando lo tiene frente a sus narices, en ese momento me cuestiono si este hombre disfruta de verme preocupado por perder el autobús y se regodea de solo pensar que me va a dejar botado o simplemente padece de algún problema de visión o fatiga; lo pienso y me auto recrimino por pensar tan mal del prójimo, pero bueno uno nunca sabe, al final le termino dictando el número de la computadora.
Corro a la puerta y arranca el bus, dejándome atrás con la boca abierta y todas las cosas en mano, cual película en la que se ve partir el autobús dejando al protagonista en medio de la nada, con ganas de gritar “DETENGANNN EL BUUUUSSS” pero de mi garganta no sale palabra, de pronto me veo forzado a regresar al edificio y subir de nuevo a mí escritorio a esperar una hora más para partir. Al subir vuelvo a ver al encargado de seguridad y por un momento visualizo mis manos alrededor de su cuello, ahorcándolo de la cólera.
Reflexiono y pienso que el guarda solamente estaba realizando su trabajo, nadie me tiene corriendo, en vez de salir con tiempo para no pasar por esta situación, es increíble la diferencia que puede marcar un minuto o dos. Simplemente cambio mi destino, tenia pensado salir más temprano el día de hoy pero al final no fue así.
4 comentarios:
Jajaja q historia. Pobre mi protagonista! de veras tenés una suerte cariño!... bueno y me recuerda que seguimos teniendo episodios a lo Ally Macbeal jeje... a mi tambien me pasa eso en mi trabajo...Da cólera, y en esos momentos hasta un huevo pdmos asar en la cabeza.Por que que desconsiderado el guachi jaja pero uno puede cambiar esas cosas cuidando del tiempo...Besos nene
Bien dice el dicho... al que madruga, Dios lo ayuda!Y bueno, tambien esta la ley de Murphy! O la de Caifas.... al que esta jodido, hay que joderle mas!A todos nos pasa eso. El tiempo.... es Oro. Y a veces la vida nos da esa leccion muy duramente. A apurarse manana Raulito entonces, y no estrangule al pobre guarda que solo hace su trabajo, y momentos de crisis, pensamos que lo que quiere es molestarnos. El guarda, el trafico, la senora de la soda, nuestro companero de trabajo, nuestro companero de casa o apartamento, l chofer del bus y sin faltar.por supuesto nuestro Jefe!
Atentamente Nemo
he sabido de personas que por atrasos de esos, les han salvado. Hay un mito urbano de San Carlos, que una vez una señora(o señor, no me acuerdo) corrio detras del bus hasta que se detuvo. Despues hubo un accidente con ese bus y ella/el murio. Por eso yo nunca corro detras de un bus, me parece que mejor esparar al proximo. Saludos
De hecho que resulta muy cierto lo que dices, ya que aveces las cosas suceden por algo...
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