Hace poco fuimos victimas de un robo (si es que se le puede llamar de esa forma, dadas las circunstancias), resulta que tenia mi cámara guardada en el departamento y para una mañana nos dimos cuenta de que hacia falta una plata y luego de que no estaba la cámara digital, lo primero que se me vino a la cabeza: “se metieron los ladrones y se llevaron las cosas”Ya pensando un poco más en frió, algo no calzaba bien en la escena del crimen, resulta que de cien mil colones se llevaron solo setenta mil, lo cual era muy bizarro pues a quien le ha dejado un ladrón el 30% de lo que se robo o es que ¿Hay ladrones que operan con sistema de descuento?
Lo anterior en primera instancia, y luego el hecho de que no se hubieran llevado otras cosas de valor si habían tenido oportunidad de dejar todo bien acomodado. Uno peca de mal pensado y pues le hecha el muerto a la primera persona que se le viene a la cabeza, en este caso a la “chacha”, que llega a limpiar una vez por semana, pero no calzaba en el rompecabezas, y más bien uno se disculpa por pecar de malpensado con la empleada, por dicha no se le había dicho nada a ella.
Ya trabajando un poco más a lo CSI, en el lugar de los hechos se evidencia que la ventana de un balcón trasero que da al patio de la vecina tenia dañado el seguro desde hace tiempo y que fácilmente se podía ingresar por allí sin embargo no se puede ingresar por la parte de atrás a menos de que uno ingrese primero al apartamento de la vecina de abajo.
Pues resulta que consultando con las vecinas y demás personas la única persona que estuvo esa mañana en el apartamento de abajo fue el hijo mayor de la vecina, la señora de enfrente vio entrar y salir a muchachillos con el hijo de la vecina. Se le cayó con el interrogatorio al chiquillo y como se trata de novatos en el arte del robo, rápidamente se cantaron solos y sin guitarra, producto de ello se logró recuperar la cámara con ayuda de la madre del muchacho quien nos llevó hasta el otro joven que colaboro en el infame hecho, resulta que el que motivo la operación fue el amigo del vecino.
El dinero no se pudo recuperar pues ya lo habían gastado pero se buscara la forma de que lo paguen, y la cámara que era bastante cara se recupero, por lo menos del ahogado el sombrero. Lo que me sorprende es que personas tan jóvenes de escasos 15 años se empiezan a formar en el harte de robar y sin ningún motivo, resulta triste y lamentable, más aun cuando uno conocía al hijo de la vecina y sabe que no es mala persona pero si medio bobo y se ve que es fácil de influenciar, si sus padres no buscan la forma de ayudarle terminaran visitándolo en la cárcel más adelante.
Todavía más sorprendente el hecho de no poder confiarse de quien se tiene por vecino, lo cual deja un amargo sabor de boca. En la medida de lo posible cada uno puede hacer algo para no dejar los crímenes impunes, hay que hacerlo, pues se valen del hecho de que cuando a uno le roban le da cólera y de allí no pasa, no se averigua nada y se olvida. A la fuerza publica, se pierde el tiempo llamándola, porque con la policía y elementos de seguridad ciudadana que tenemos en este país ¿Quién podrá defendernos?
2 comentarios:
ahora ya no se llama raúl... sino Horatio de CSI San José jaja
jajajajaja
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